14.12.11

Una cucharada de tu propio... "chocolate"

Sucede que un tatuador que al chile no se ve tan bueno. Aplicó la que todo tatuador emputado a pensado alguna vez, aunque sea de broma.
El tipo llamado Ryan Fitzgerald pues tenía una novia, novia que a su vez le puso el cuernazo con un "viejo amigo" de la pareja.
Este compa, pues se entera y espera pacientemente su venganza.
Hasta que un día su novia Rossie, inocentemente le pide un tatuaje grande en la espalda con una escena de la película Narnia, osea que además de puta era ñoña la tipa.
Y pues Ryan con una gracia actoral magistral comienza a hacerle su tatuaje y se esmera en detallar lo que la novia infiel esperaba fuera un león puto que habla.
Pero Fitzgerald estaba muy dolido y con razón, además había esperado para esta venganza así que se dedica a trazar con delicadeza la última de sus dedicatorias a su novia y la más honesta, decide representar en tinta la imagen que evoca a su chica después de descubrirla cheateandolo.

Horas después, Ryan termina y le deja el tatuaje que ella merece, se lo hace saber, le dice que sabe de su engaño pero ahora ella sabrá de arrepentimiento.



Ojalá a su nuevo "amiguito" le guste la onda coprofilica, ya que cada que le vea el culo a la novia que le quito a su amigo, verá un gran trozo de caca.

Ryan soy tu fan.



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